lunes, 24 de febrero de 2020

Publicado por nuestro Q. ‘ . H. ‘ . Ricardo Gutiérrez 

Oración Masónica, al Gran Arquitecto del Universo

G.·.A.·.D.·.U.·. ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y no decir mentiras por el aplauso de los débiles
Si me das fortuna, no me quites la felicidad.
Si me das fuerza, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame a ver con bondad el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar a los demás HH:. de in fraternos por ellos no practicar una autentica masonería.

Enséñame a respetar a mis HH:. como a mi mismo.
A examinarme y juzgarme como harían los demás.
No me dejes engañar en el orgullo soberbio si triunfo.
Ni en la desesperación loca, si toca a mi puerta el fracaso.
Hazme ver que el fracaso, puede ser la antesala del triunfo.
Enséñame que perdonar; es lo más grande del fuerte y que la venganza, envidia y rencor es la reacción del pobre de espíritu.

Si me quitas la fuerza, déjame mantener la esperanza.
Si me quitas hoy el éxito, ayúdame a superar el fracaso.
Si yo faltara a la gente, dame el valor para disculparme.
Y si alguien me faltara, dame el valor para perdonarlo.
Permíteme creer en mis HH.·. y que sus sentimientos son puros.

Que nuestros principios encierran Autenticidad Masónica y que vos G:.A:.D:.U:. nos devolverás a la senda de la fraternidad.

Gran Arquitecto Del Universo. Si me olvido de ti.
Por favor tú no te olvides de mí 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Carta de un Padre Masón a su hijo

CARTA DE UN PADRE MASÓN A SU HIJO
Hijo mío
Cuando ya no me cuentes –como todavía lo haces- tus travesuras y tus detalles personales; cuando ya no te de miedo la oscuridad y abras, por fin las páginas de esos libros desconocidos que hoy apenas miras, tal vez mal acomodados, en nuestra modesta biblioteca; cuando seas mayor, acércate a esos señores que ahora te parecen extraños y un tanto misteriosos, y que, si no te infundan desagrado, quizá te merecen solo cierta indiferencia.
Busca esas personas que a menudo, o me llaman o me visitan, y con quienes comparto unas horas, cada semana, cuando me ves llegar un poco más tarde a casa. Sí busca a esos hombres a quienes la sociedad identifica como “los masones” y que yo llamo, orgullosamente: “mis hermanos”.
Tanto los has visto y escuchado, que seguramente ya los conoces a todos. La mayoría son jóvenes; algunos, hombres ya maduros; y otros más, lucen sus testas coronadas por el blanco de las canas, como algunas montañas muestran sus cimas, cubiertas por el blanco de las nieves. Pero todos me permitieron beber en la fuente de su sabiduría.
Todos por igual me abrieron en su pecho como se abre un cesto para recibir las confidencias, los goces, las penas, los proyectos y las ilusiones del amigo mejor.
Sí, acércate a ellos no importa cuan largo sea el camino que tengas que recorrer, ni cuantos los obstáculos que hayas de vencer. 
Todos por igual me abrieron en su pecho como se abre un cesto para recibir las confidencias,
Decídete a buscarlos y el SUPREMO HACEDOR te mostrará el sendero.
Y cuando conozcas qué hacen, cómo piensan y que pretenden (siempre que tu espíritu quede satisfecho y halladas todas tus inquietudes) ÚNETE A ELLOS Y SIGUELOS. Pero si, después de analizar sus principios continúan sin respuesta todas tus dudas, entonces hijo mío, SEPARATE DE SU CAMINO CON DECENCIA DE HOMBRE BIEN NACIDO.
Si para entonces aún vivo, aplaudiré tu decisión cualquiera que
haya sido. La aceptaré, porque habrás estudiado antes de definir y porque analizaste para poder escoger, es decir, que habrás decidido por ti mismo, después de razonar.
Y si ya no vivo, hijo mío, pediré al GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO que adorne tu vida con los atributos que siempre busque para ti y que MASÓN O NO, EL MUNDO TE RECONOZCA COMO UN HOMBRE HONESTO, VIRTUOSO, JUSTO, RESPETUOSO, OPUESTO A TODO GÉNERO DE OPRESIÓN Y CON UN PROFUNDO AMOR POR LA
HUMANIDAD.
Tu Padre.
T.:A.:F.:

viernes, 7 de febrero de 2020

El Ajedrez Persa

El ajedrez persa


No puede existir un lenguaje más universal y simple, más carente de errores y oscurida- des, y por lo tanto más apto para expresar las relaciones invariables de las cosas natura- les [...]. [Las matemáticas] parecen constituir una facultad de la mente humana destinada a compensar la brevedad de la vida y la imperfección de los sentidos.
JOSEPH FOURIER,
Théorie analytique de la chaleur.
Discurso preliminar (1822)


La primera vez que escuché este relato, la acción transcurría en la antigua Per- sia. Pero pudo haber sido en la India o incluso en China. En cualquier caso, sucedió hace mucho tiempo.
El gran visir, el primer consejero del rey, había inventado un nuevo juego. Se ju- gaba con piezas móviles sobre un tablero cuadrado formado por 64 casillas rojas y negras. La pieza más importante era el rey. La seguía en valor el gran visir (tal como cabría esperar de un juego inventado por un gran visir). El objeto del juego era captu- rar al rey enemigo y, en consecuencia, recibió en lengua persa el nombre de shahmat (shah por “rey”, mat por “muerto”). Muerte al rey. En Rusia, quizá como vestigio de un sentimiento revolucionario, sigue llamándose shajmat. Incluso en inglés hay un eco de esta denominación: el movimiento final recibe el nombre de checkmate. [Naturalmente, ese eco existe también en el término castellano “jaque mate”]. El juego es, por descon- tado, el ajedrez. Con el paso del tiempo evolucionaron las piezas, los movimientos y las reglas. Ya no existe, por ejemplo, el gran visir; se ha transfigurado en una reina de poderes formidables.

Por qué deleitó tanto a un rey la invención de un juego llamado “muerte al rey” es un misterio, pero, según la historia, se sintió tan complacido que pidió al gran visir que determinara su recompensa por tan maravillosa invención. Éste ya tenía la respuesta preparada; era un hombre modesto, explicó al shah, y sólo deseaba una modesta gra- tificación. Señalando las ocho columnas y las ocho filas de casillas del tablero que había inventado, solicitó que le entregase un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, el doble de eso por el tercero y así sucesivamente hasta que cada casilla recibiese su porción de trigo. No, replicó el rey, era un premio harto mezquino para una invención tan importante. Le ofreció joyas, bailarinas, palacios. Pero el gran visir, bajando la mirada, lo rechazó todo. Sólo le interesaban aquellos montoncitos de trigo. Así que, maravillado en secreto ante la humildad y la moderación de su conseje- ro, el rey cedió.

Sin embargo, cuando el senescal empezó a contar los granos, el monarca se encontró con una desagradable sorpresa. Al principio el número de granos de trigo era bastante pequeño: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, 1024,..., pero en las cercanías de la casilla sexagésimo cuarta las cifras se tornaban colosales, amedrentadoras. De hecho, el número final rondaba los 18’5 trillones de granos. Tal vez el gran visir se había sometido a una dieta rica en fibra.



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EL CÁLCULO QUE EL REY DEBERÍA HABER EXIGIDO A SU VISIR

No es para asustarse. Se trata de un cálculo muy fácil. Pretendemos averiguar cuántos gra- nos de trigo correspondían a todo el ajedrez persa.

Una manera elegante (y perfectamente exacta) de calcularlo es la siguiente:
El exponente nos dice cuántas veces tenemos que multiplicar 2 por sí mismo: 22=4, 24=16, 210=1024, etc. Llamaremos S al número total de granos del tablero de ajedrez, desde 1 en la prime- ra casilla hasta 263 en la sexagésimo cuarta. Entonces, sencillamente,
S=1+2+2+2+...+262 +263
Multiplicando por 2 ambos miembros de la ecuación, tendremos
2S=2+2+2+2+...+263 +264
Restando ambas ecuaciones
que es la respuesta exacta.
2S–S=264 –1
¿Cuánto supone esto en notación ordinaria de base 10?. Si 210 se aproxima a 1 000, o 10(dentro de un 2’4% de error), entonces 220 = 2(10 x 2) = (210)= (aprox.) (103)= 10= 1 millón. De igual modo, 260 = (210)= (aprox.) (103)= 1018. Asi, 264 = 2x 260 = (aprox.) 16 x 1018, es decir 16 trillones de granos. Un cálculo más exacto arroja 18’6 trillones de granos

¿Cuánto pesan 18’5 trillones de granos de trigo?. Aproximadamente 75 000 mi- llones de toneladas métricas, mucho más de lo que podían contener los graneros del shah. De hecho, es el equivalente de la producción actual de trigo en todo el mundo multiplicada por 150. No nos ha llegado el relato de lo que pasó inmediatamente des- pués. Ignoramos si el rey, maldiciéndose a si mismo por haber desatendido el estudio de la aritmética, entregó el reino al visir o si éste experimentó las tribulaciones de un nuevo juego llamado visirmat.
La historia del ajedrez persa quizá no sea más que una fábula, pero los antiguos persas e indios eran brillantes exploradores en el terreno de las matemáticas y sabían qué números tan enormes se podían alcanzar al multiplicar repetidamente por dos. Si el ajedrez hubiera sido inventado con 100 (10x10) casillas en lugar de 64 (8x8), la deuda en granos de trigo hubiera pesado tanto como la Tierra. Una sucesión de núme- ros como esta, en la que cada uno es un múltiplo fijo del anterior, recibe el nombre de progresión geométrica, y el proceso se denomina crecimiento exponencial. Los creci- mientos exponenciales aparecen en toda clase de ámbitos importantes, familiares o no. Un ejemplo es el interés compuesto. Si, pongamos por caso, un antepasado nues- tro ingresó en el banco 10 dólares hace 200 años (poco después de la Revolución de Estados Unidos) a un interés anual constante del 5% ahora nuestra fortuna ascendería a 10x(1’05)200, es decir, 172 925’81 dólares. Pero pocos son los antepasados que se interesen por la fortuna de sus remotos descendientes, y 10 dólares eran bastante dinero en aquellos días. Si ese antepasado nuestro hubiera conseguido un interés del 6%, ahora tendríamos más de 1 millón de dólares; al 7% la cifra superaría los 7’5 mi- llones, y a un exorbitante 10% tendríamos la espléndida suma de 1 900 millones de dólares.
LA CASA DE EVARISTO NOETHER 2/2 rubén p. zamanillo
sucesiones de números reales
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Otro tanto sucede con la inflación. Si la tasa de inflación anual es del 5%, un dó- lar valdrá 0’95 dólares al cabo de un año, (0’95)= 0’91 al cabo de dos; 0’61 al cabo de 10; 0’37 dólares al cabo de 20, etc. Se trata de una cuestión de gran importancia práctica para aquellos jubilados cuya pensión no aumenta de acuerdo con la inflación.
El ámbito más corriente donde se producen duplicaciones repetidas y, por tanto crecimiento exponencial, es de la reproducción biológica. Consideremos primero el caso simple de una bacteria que se reproduce por bipartición. Al cabo de un tiempo se dividen también cada una de las bacterias hijas. Mientras haya alimento suficiente en el ambiente y no exista veneno alguno, la colonia bacteriana crecerá de modo expo- nencial. En condiciones muy favorables la población de bacterias puede llegar a do- blarse cada 15 minutos. Esto significa cuatro duplicaciones por hora y 96 diarias. Aun- que una bacteria sólo pesa una billonésima de gramo, tras un día de desenfreno asexual sus descendientes pesarán en conjunto tanto como una montaña; en poco más de día y medio pesarán tanto como la Tierra, en dos días más que el Sol... Y en no demasiado tiempo todo el universo estará constituido por bacterias. No es una perspectiva agradable, pero por fortuna nunca sucede. ¿Por qué?. La razón es que un crecimiento exponencial de este tipo siempre tropieza con algún obstáculo natural. Los bichos se quedan sin comida, o se envenenan mutuamente, o les da vergüenza repro- ducirse cuando no disponen de intimidad para hacerlo. Los crecimientos exponencia- les no pueden continuar indefinidamente porque se lo zamparían todo. Mucho antes de eso encuentran algún impedimento. El resultado es que la curva exponencial se allana, como en el siguiente gráfico.
crecimiento exponencial

Todo el mundo tiene dos progenitores, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, 16 tata- rabuelos, etc. por cada generación que retrocedamos, tendremos el doble de antepa- sados directos. Cabe advertir que este problema guarda mucha semejanza con el del ajedrez persa. Si, por ejemplo, cada 25 años surge una nueva generación, entonces, 64 generaciones atrás serán 64x25 = 1 600 años, es decir, justo antes de la caída del imperio romano. De este modo, cada uno de los que ahora vivimos tenía en el año 400 d. C. unos 18’5 trillones de antepasados directos..., o así parece. Y eso sin hablar de los parientes colaterales. Ahora bien, esa cifra supera con creces la población de la Tierra en cualquier época; es muy superior incluso el número acumulado de seres humanos nacidos a lo largo de toda la historia de nuestra especie. Algo falla en nues- tro cálculo. ¿Qué es?. Bueno, hemos supuesto que todos esos antepasados directos eran personas diferentes. Sin embargo, no es ése el caso. Un mismo antepasado se encuentra emparentado con nosotros por numerosas vías diferentes. Nos hallamos vinculados de forma repetida y múltiple con cada uno de nuestros parientes, y muchí- simo más con los antepasados remotos.

sucesiones de números reales
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Algo parecido sucede con el conjunto de la población humana. Si retrocedemos lo suficiente, dos personas de la Tierra encontrarán un antepasado común. Siempre que sale elegido un nuevo presidente de Estados Unidos, alguien –generalmente un inglés– descubre que el nuevo mandatario está emparentado con la reina o el rey de Inglaterra. Se considera que esta circunstancia liga a los pueblos de habla inglesa. Cuando dos personas proceden de una misma nación o cultura, o del mismo rincón del mundo, y sus genealogías están bien trazadas, es probable que se acabe por des- cubrir a su último antepasado común. En cualquier caso, las relaciones están claras, todos los habitantes de la Tierra somos primos.

Los crecimientos exponenciales aparecen también corrientemente asociados al concepto de vida media. Un elemento radioactivo “padre” –plutonio, por ejemplo, o radio– se descompone en otro elemento “hijo”, tal vez menos peligroso. Ahora bien, no lo hace de forma inmediata, sino estadística. Al cabo de cierto tiempo la desintegración ha afectado a la mitad de los átomos, y a este periodo se le denomina vida media. La mitad de lo que queda se desintegrará en otra vida media, y la mitad del resto en una nueva vida media, etc. Por ejemplo, si la vida media fuese de un año, la mitad se des- integraría en un año, la mitad de la mitad, o todo menos un cuarto, desaparecería en dos anos, todo menos un octavo en tres, todo menos una milésima en 10 años, etc. Los diferentes elementos tienen distintas vidas medias. La vida media es un criterio básico cuando se trata de decidir qué se hace con los residuos radioactivos de las centrales nucleares o cuando se considera la lluvia radioactiva en una guerra atómica. Representa una decadencia exponencial, del mismo modo que el ajedrez persa supo- ne un crecimiento exponencial.

La desintegración radioactiva es uno de los métodos principales para datar el pasado. Si podemos medir en una muestra la cantidad de material radioactivo padre y la cantidad de material hijo producto de la desintegración, cabe determinar la antigüe- dad de esa muestra. Es así como hemos descubierto que el llamado Santo Sudario de Turín no es la sábana con la que se envolvió el cuerpo de Jesús, sino un engaño pia- doso del siglo XIV (cuando fue anunciado como tal por las autoridades eclesiásticas), que los seres humanos prendían hogueras hace millones de años, que los fósiles más antiguos de la Tierra tienen al menos 3 500 millones de años, y que la edad de nuestro planeta es de 4 600 millones de años. El cosmos es, desde luego, miles de millones de años más viejo. Cuando uno comprende los crecimientos exponenciales, tiene en su mano la clave de muchos de los secretos del universo.

Conocer algo de forma meramente cualitativa es conocerlo de manera vaga. Si tenemos conocimiento cuantitativo –captando alguna medida numérica que lo distinga de un número infinito de otras posibilidades– estamos comenzando a conocerlo en profundidad, comprendemos algo de su belleza y accedemos a su poder y al conoci- miento que proporciona. El miedo a la cuantificación supone limitarse, renunciar a una de las perspectivas más firmes para entender y cambiar el mundo.
Texto extraído del libro Miles de millonesCarl Sagan. Ediciones B, 1998

jueves, 6 de febrero de 2020

El Sabio y El Neófito

QQHH:. Comparto cómo entrada lo mostrado en comentarios por nuestro QH:. Ricardo Gutiérrez, me parece un excelente texto para analizar y compartir nuestro punto de vista.
TAF

EL SABIO Y EL NEÓFITO.
Un joven fue a ver a un sabio cierto día y le preguntó: señor,¿qué debo hacer para convertirme en un sabio? El sabio no contestó. El joven,después de haber repetido su pregunta cierto número de veces con parecido resultado, lo dejó y volvió al siguiente día con la misma demanda. No obtuvo tampoco contestación alguna, y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta : señor,¿qué debo hacer para convertirme en un sabio? Finalmente el sabio lo atendió y se dirigió a un río que por allí corría. Entró en el agua llevando al joven de la mano. Cuando alcanzaron cierta profundidad,el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua, a pesar de sus esfuerzos para desasirse de él. Al fin lo dejó salir, y cuando el joven hubo recuperado el aliento,el sabio interrogó: ---Hijo mío,cuando estabas bajo el agua, ¿qué era era lo que más deseabas?
Sin vacilar contestó el joven : aire, quería aire.
---¿No hubieras preferido mejor riquezas,placeres,poderes o amor? ¿No pensaste en ninguna de esas cosas?
---No,señor, deseaba aire y sólo pensaba en el aire que me faltaba---fue la inmediata respuesta.
---Entonces---dijo el sabio---,para convertirte en un sabio debes desear la sabiduría con la misma intensidad con que deseabas el aire. Debes luchar por ella y excluir todo otro fin de tu vida. Debe ser tu sola y única aspiración, día y noche. Si buscas la sabiduría con ese fervor, seguramente te convertirás en un sabio.

Este es el primer requisito fundamental que todo aspirante al conocimiento oculto debe poseer : un deseo ardiente, una sed abrasadora de conocimiento oculto ; pero debe ser con un deseo intenso de ayudar a la humanidad, un olvido completo de sí mismo para trabajar para los demás. A menos de ser impulsado por tal motivo,el estudio del ocultismo es peligroso.

QUE LAS ROSAS FLOREZCAN SOBRE VUESTRA CRUZ.
PAZ PROFUNDA.
PAZ INVERENCIAL.
SALUTEM PUNCTIS TRIANGULI

miércoles, 5 de febrero de 2020

Mensaje de bienvenida

QQ.’.HH.’. B i e n v e n i d o s   al blog dedicado a instrucción masónica de Acacia #24.

El propósito de este blog es tu participación, comentando tu punto de vista personal en los temas que serán expuestos. Respuesta a los cuestionamientos planteados y un lugar dedicado a la reflexión, a la recreación. Todas las opiniones son válidas y tu participación es muy importante como parte de tu crecimiento continuo.

El blog fue elaborado como una herramienta de aprendizaje, parte de las estrategias educativas expuestas en el plan de estudios que ha sido diseñado especialmente para ti.

Me honran con su valiosa participación, su entusiasmo y ganas de crecer, mejorar, desbastar  nuestra piedra en bruto.


Los saluda con un ósculo de paz y triple abrazo fraterno,

Q.’.H.’. Carlos Mayoral

Reflexionando Domingo 8 de Marzo

“...tú no vales menos que otro, tú no vales más que otro... no tendrás el deseo del poder, no tendrás el deseo de sumisión... no eres más q...